Igual te preguntas si el yoga es para todos, incluida cualquier condición física y si realmente se ajustará a tus necesidades. Hoy desde Sincronia Yoga te explicamos qué es el Yoga en silla: inclusión y adaptación.
Yoga inclusivo
El yoga actual es sinónimo de inclusión, en las clases de yoga hay alumnos desde los 0 hasta los 100 años. El yoga se adapta, se mueve, cambia en función de quien lo practique. Pero, ¿ha sido siempre así?
En la India clásica donde los discípulos se iniciaban en el yoga a la temprana edad de 5 años, la impoluta salud del practicante era un requisito indispensable para iniciarse en el yoga. Incluso se cuenta que la falta de algún diente o caries te alejaba de la posibilidad de practicar.
Fue Krishnamacharya, bien entrado el siglo XIX, que incorporó alumnos de todas las condiciones, personas occidentales y también mujeres.
Pese a ello, la práctica tradicional y las posturas ejecutadas de forma clásica pueden resultar lejanas e incluso imposibles para muchos practicantes. Así que a medida que el yoga ha cambiado, lo han hecho las posturas, dejando de ser rígidas y únicas para encontrar movimiento y finalidad.
Una de las adaptaciones más interesantes y cada vez más conocidas es el Yoga en silla o yoga con silla.
Y desde hace poco, también una de nuestras clases. En Sincronia Yoga hemos añadido clases de yoga en silla en Barcelona, en nuestras salas de Gràcia, para quienes prefieren practicar sin bajar al suelo.
¿Qué es el Yoga con silla?
El yoga en silla o yoga con silla, es una adaptación inclusiva de la práctica de yoga. Se usa el soporte de una silla de 4 patas con respaldo abierto y se dan indicaciones para su uso en la construcción de las posturas.
Se trata de un yoga enfocado a su lado terapéutico, pero puede incluir gran variedad de tipos de práctica en función de las necesidades.
Estilos como: el Hatha yoga tradicional, el Vinyasa yoga, el Yin yoga o el Yoga restaurativo, pueden ser practicados con el soporte de una silla. Este soporte puede ser algo puntual o usarse para toda la práctica, e incluso para la relajación final.
¿Para qué públicos es más beneficioso el yoga con silla?
Los colectivos que más se benefician de la práctica de yoga con silla son:
- Personas sénior que no hayan practicado nunca antes yoga u otras actividades físicas con regularidad.
- Personas con dolor articular, o con prótesis, clavos u otros elementos externos al cuerpo que limiten la movilidad total de las articulaciones principales: rodillas, caderas, tobillos, muñecas.
- Personas que sufren vértigo, o cambios bruscos de presión arterial que les impiden bajar y subir al suelo con soltura y sin mareos.
- Personas en silla de ruedas que tengan limitada su movilidad. Ya sea un uso temporal o fijo.
- Otros colectivos que busquen una práctica lenta, tranquila y saludable.
Si te has reconocido en alguno de estos puntos, en la página del estilo te contamos cómo es una clase de yoga en silla paso a paso: qué se hace, cuánto dura y qué necesitas traer.
Pongamos por ejemplo el dolor articular de zonas concretas del cuerpo o generalizado. A medida que envejecemos, y también debido a ciertas patologías como reumatismo, artritis, artrosis y otro tipos de inflamaciones; aparece en nuestro cuerpo el muy temido dolor articular.
Aunque el yoga, como actividad física moderada con su movilización energética, es ideal para contrarrestar los efectos de dicho dolor articular, las posturas donde se carga el peso directamente sobre las articulaciones afectadas pueden resultar contraindicadas.
Imaginemos una persona que padece artrosis en la columna vertebral y en las muñecas. Se dispone a practicar la postura de adho mukha svanasana (la pirámide o el perro mirando boca abajo) apoyada sobre las manos y las muñecas en ángulo de 90º. Por un lado va a aliviar y descomprimir la columna (beneficioso); por el otro colocará todo el peso sobre las manos y muñecas (perjudicial).
Entonces, ¿debe esa persona no practicar yoga? Por supuesto que no, simplemente la práctica ha de ser apropiada a sus limitaciones actuales para ir reforzando toda la musculatura, aliviando tensiones, bajando los niveles de cortisol del cuerpo y nutriendo las articulaciones con movimientos tranquilos.
La práctica de yoga con silla será su gran aliada.

¿Cómo se adaptan las posturas de yoga para el trabajo en la silla?
La silla se usa en la práctica de yoga con silla como un soporte o elongación de nuestro cuerpo. Como ocurre con otros soportes del yoga requiere de un aprendizaje de su uso y no por ello va a desvirtuar la postura o hacerla menos beneficiosa.
Todas las posturas son adaptables a la silla. Esto incluye posturas de flexión hacia adelante (donde la silla nos permite regular hasta donde queremos flexionar), torsiones (donde la verticalidad de la torsión en la silla evita el peso excesivo de las piernas sobre la columna como en el caso de torsiones en el suelo), estiramiento lateral (permite separar el trabajo de piernas del de brazos), extensión hacia atrás (igual que la flexión se regula el grado de extensión de columna), equilibrio (usando la silla como soporte que se irá soltando a medida que adquiramos soltura en el equilibrio) inversiones (donde la cabeza estará por debajo del corazón) y posturas de fuerza.
Imaginemos el ejemplo anterior, con la muy famosa postura de yoga adho mukha svanasana. Si la persona, de pie, sitúa la silla delante suyo con el respaldo hacia ella y las manos en el respaldo y busca la distancia correcta que le permite alargar toda la columna vertebral en forma de pirámide con sus piernas. Está realizando la postura sin cargar todo el peso de su cuerpo en las muñecas. Además podrá ajustar la posición del cuello de forma que si tiene muy afectadas las cervicales, no sufra mareos si agacha demasiado la cabeza.
Con el tiempo, a medida que la persona haya flexibilizado su cuerpo, reforzado la musculatura y rebajado los niveles de tensión; podrá situar las manos en el sillín de la silla o incluso agarrando las patas de la silla para estirar aún más.
Como ya hemos comentado, las posturas de fuerza también se pueden realizar en la silla, adaptando a las necesidades del grupo para trabajar fuerza de piernas y abdominal, agarres y respiraciones, repeticiones y estabilidad.
Otra adaptación para personas que sí pueden bajar al suelo es usar la silla como soporte para las piernas en la relajación. Ideal en caso de dolor lumbar que no permita estar con las piernas estiradas.
También la meditación, la conexión y los estiramientos se pueden realizar en la silla.
Como vemos las posturas de yoga se adaptan a la silla cómo se adaptarán a cualquier elemento externo de soporte: pared, bolsters, bloques, mantas, etc.
Ya solo me queda invitarte a probarlo. En Sincronia Yoga tenemos una clase de yoga en silla en nuestro centro de Gràcia, en grupo reducido y con profesoras que adaptan la práctica a lo que cada una necesita ese día.
Y si prefieres empezar por otro camino, aquí tienes todas nuestras clases presenciales.
Artículo escrito por Sílvia Gallego
Profesora de Yoga y escritora





