Volver al estático

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Empecemos por el principio…

yogash chitta vritti nirodhah

Yoga es la capacidad de dirigir la mente hacia un objeto sin distracción alguna o El yoga es la restricción, eliminación de las fluctuaciones mentales.

Al definir el yoga es la mente la que aparece, no el cuerpo, no la postura. Yoga es algo mental, el yoga de la mente, un yoga de interiorización.

Muchas veces, en mis propias clases o cuando asisto a clases de grandes maestros y compañeros, nos encontramos que los alumnos no están buscando yoga, sino simplemente una dinámica de ejercicios para cultivar su cuerpo y/o mantener su estado de salud. Quieren más, exigen más, y te llenan de comentarios como «es que si no tengo agujetas por la mañana siento que no he hecho nada». La cultura del hacer, el hacer, el hacer. ¡Menos hacer y más sentir!

Tenemos que aceptar que cada persona tiene su tiempo y su proceso y el vigor o exigencia en el yoga se lo ponen tanto los alumnos como los profesores. Yoga empieza en la mente para depurarla, vaciarla, centrarla y llevarnos a ese algo más. La práctica física de las posturas de yoga es solo un complemento, que armoniza el cuerpo, nos conecta con nuestro estado y nuestra respiración y que nos ayudará a cuidar nuestro cuerpo para poder asentar en él la mente.

Mi maestro siempre nos recordaba el círculo del hacer – pensar – ser – sentir. Porque debemos ser más que hacer, y sentir más que pensar para armonizar el hacer, pensar, ser y sentir. Para que nuestras acciones y nuestra práctica se vuelvan más internas y profundas y no rutinarias y deportivas. Nuestro cuerpo físico ha de ser una herramienta y la práctica de yoga también. No ha de ser el objetivo final. Porque al final, si solo practicamos con el cuerpo ¿quién domina a quién?:

«El control del cuerpo en todas sus formas es una base indispensable. Un cuerpo que te domina es un enemigo, es un desorden que no puedes aceptar. Es la voluntad iluminada en la mente la que debe gobernar el cuerpo, y no el cuerpo quien debe imponer su ley a la mente.»

Health and healing in yoga – Conversations with The Mother – Sri Auriobindo Ashram Pondicherry

No se ha de renegar del cuerpo aparcándolo o olvidándolo, ni convertir a nuestro cuerpo en un dios vanidoso. La práctica te lleva hacia a dentro, allí donde te reconoces, donde observas tus tendencias, tus miedos, tus patrones. Recordando que el cuerpo físico, es solo la primera de las envolturas de nuestro ser. No nos quedemos solo en ella.

Es por eso que os proponemos, ni que sea de vez en cuando, volver al estático.

Mantener las posturas en estático es clave para este descubrimiento interior. Solo al mantener la postura más de unas cuantas respiraciones contadas es cuando podemos percibir todo ello que esta nos ofrece. ¿Quiénes somos? ¿Cómo practicamos? ¿Donde hay dolor, molestias, tensiones? ¿Dónde está nuestra mente en este momento?

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La práctica en estático nos ayuda a soltar la resistencia física, mental y emocional. En la mayoría de personas, el cuerpo actúa somatizando las emociones, actitudes y pensamientos hacia enfermedades o dolencias, sobretodo en las articulaciones, órganos y tejidos más internos, acumulando tensiones de todo tipo. El estático llevará al practicante de la tensión más superficial a la más profunda. Aporta capacidad de observación y de aceptación.

Para ello os propongo tres aproximaciones o estilos distintos de la práctica pero que buscan este objetivo de concienciación y interiorización:

El yin yoga es un yoga básicamente en el suelo, de lentos movimientos, de posturas en estático mantenidas durante largos minutos. En las posturas se trabajan los meridianos del cuerpo, la relajación profunda y el campo energético y emocional. No se activa el cuerpo desde la musculatura sino que buscamos largos estiramientos que estimulen las fascias del cuerpo. Trabaja la consciencia y las sensaciones, tanto externas como internas. Se busca soltar y aflojar. «Sentir, Soltar, Sonreír». Se debe trabajar desde la inacción, sin activar ni un solo músculo. En yin se busca la tensión a través del estiramiento. Creando un estiramiento donde la fascia se encuentre con su rigidez, la deshaga y se continúe estirando.

Sentir la postura con todas sus sensaciones agradables y desagradables, soltar las posibles molestias aflojando toda la musculatura y permitiendo que la postura actúe, sonreír hacia nuestro cuerpo, postura, respiración y estado en este momento.

Otro estilo más estático, y más cercano, sería el yoga restaurativo o conciencia corporal. Mediante el Yoga Restaurativo buscamos posturas que nos ayuden a compensar hábitos y molestias de todo tipo. A diferencia del Yin no buscamos largos estiramientos sino posturas que se mantengan desde una relajación activa. Nuestro cuerpo no colapsa, sino que estamos activos, pero sin tensión. Manteniendo de igual modo la consciencia en nuestro estado, nuestra postura, nuestra mente. Nos ayudamos de la respiración consciente para llegar a una profundización en las posturas.

Finalmente podemos adaptar nuestra práctica de Hatha Yoga tradicional para estar más tiempo en las posturas. Cada postura activa, estimula, y trabaja diferentes partes del cuerpo, no solo físicas, sino también a nivel energético y emocional. Dándoles más tiempo observaremos nuestra tendencia, que activamos, desde donde nace nuestra fuerza, hay algo en tensión que podamos soltar, etc. Al volver sobre una misma postura día tras día, vamos profundizando y observando nuevas facetas de la misma. Hay maestros que solo practican 10 o 12 posturas, eso sí, las mantienen durante minutos, incluso horas. Dedicando tiempo a cada postura, observándolas, saboreándolas.

Así que ya sabéis yoguis, os invito a practicar desde el autoconocimiento interno, desde la pausa en cada postura. Volver de vez en cuando al estático para observarnos y continuar.

Escrito por: Silvia Gallego
https://www.silviagallegoyoga.cat/es/

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