¿Qué es Vinyasa?

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CONSCIENCIA EN MOVIMIENTO

 

  • ¿Qué es el Vinyasa? ¿Cuál es su origen? ¿En qué consiste?
  • La respiración construye las transiciones y secuencias más importantes y conocidas del yoga que se aplican en casi todos los otros estilos de yoga.

En estos tiempos de instagram en el que el yoga se ha convertido en un objeto de consumo más, proliferan los estilos más diversos (beer yoga, pet yoga, yoga con cabras, hot yoga). Por ello, muchas veces es difícil discernir entre la práctica más enraizada y un mero producto de marketing.

Un poco de historia

 

Aunque el Hatha Vinyasa Yoga no es una de las modalidades más antiguas, sí que está conectada a las raíces esenciales desde su fundación en los años 30 por el maestro Sri Trimulai Krishnamacharya, al que se le considera el padre del Yoga moderno. En su libro Yoga Makaranda “La Miel del Yoga”, expone su concepto de vinyasa, añadiendo un centenar de posturas y su correcta vinculación o secuenciación.

Etimológicamente la traducción del sánscrito de la raiz Nyasa significa en sanscrito “colocar”, y vi significa “de una manera específica”. Ese colocar algo de forma concreta habla de la sincronización de respiración y movimiento, de cómo se relacionan entre sí y de cómo cada acción da paso hacia la siguiente. Eso genera una práctica fluida, donde las posturas se van enlazando casi como una danza. Así lo expresa B.K.S. Iyengar en su texto Yogacharya:

«el yoga es como la música; el ritmo del cuerpo, la melodía de la mente y la armonía del alma, crean la sinfonía de la vida.»

Iyengar lo aprendió de primera mano de Krishnamacharya, que fue el maestro de cinco de los más renombrados profesores de yoga del s. XX: Pattabhi Jois, Indra Devi, Ramaswami y su hijo, Desikachar, además del propio Iyengar. Cada uno ha desarrollado un estilo de propio, pero todos están basados en los conceptos de su gurú. Algunos lo recuerdan como un maestro inflexible y rígido, otros como pura compasión, pero todos concuerdan en su gran sabiduría. Gracias a él la práctica actual está basada en la importancia del asana, porque sabía de la importancia de este aspecto del yoga y su trascendencia más allá de lo puramente físico.

Krishnamacharya había aprendido este yoga durante siete años con su maestro Rama Mohan Brahmachari, en los Himalayas. Él le enseñó de memoria el texto de un antiguo texto sánscrito, el Yoga Korunta. Este texto habría sido escrito por el antiquísimo sabio Vamaná Rishi, y es donde aparecía la frase “Oh yogui, no hagas asana sin vinyasa”. Tras dejar a su gurú viajó extensamente por la India colonial de su época e hizo una gran labor de recuperación del yoga. Fue un gran buscador y erudito en diversas disciplinas que fue incorporando a su metodología, desarrollando una gran variedad de secuencias y aprendiendo a cómo vincularse a través del vinyasa.

Éste estilo de enseñanza ha llegado hasta nuestros días a través de las famosas series dinámicas del Ashtanga Yoga de otro de sus discípulos, Pattabhi Jois. El nombre está basado en el texto de los Yoga Sutras de Patanjali, (que explicamos en nuestro taller de filosofía del yoga), aunque en este último se describe el Raja Yoga. Esta disciplina se centra en acallar la mente sentando las bases de comportamiento del yogui, que son los que P.J. quiso reflejar en sus series.

 

Vinyasa y Ashtanga

Vinyasa y Ashtanga están muy interligados, ya que la popularidad del Ashtanga y las enseñanzas de su creador fuera de la India hicieron que se extendiese por Occidente. Los nuevos profesores que se abrían a la práctica física absorbieron el sistema y lo fueron derivando y mezclando con otras modalidades. Esto hizo que el Vinyasa fuese evolucionando y adquiriendo características de otros estilos, diferenciándose del ashtanga, a unas clases más libres y creativas. En el Vinyasa no se impone ninguna serie de posturas, al contrario, las secuencias de movimientos son el fruto de la experiencia adquirida por el enseñante y pueden ser adaptadas según las necesidades de cada uno.

Esta separación entre el Ashtanga y el Vinyasa se dio en paralelo a la expansión del yoga por el mundo. Mientras, Krishnamacharya siguió el progreso del sistema hacia el Vinyasa Krama Yoga y el Vini Yoga, que adquirieron y expandieron Desikachar y Ramaswami. La atención tan pormenorizada en la postura, su correcto alineamiento y transición, que defendía Jois, derivó a una visión más personalizada, adaptada a cualquier condición física y con una progresión en las posturas. Toda esta concepción se acabó resumiendo en su frase más famosa: “No es la persona la que debe adaptarse al Yoga sino el Yoga el que se debe ajustar de forma correcta a la persona.”

El método Vinyasa que se propone se basa en atender las necesidades individuales de cada alumno y del grupo, y construir acorde a ello una clase que paso a paso va profundizando en cada concepto. La variedad de opciones que ofrece esa libertad de secuencias permite trabajar de manera integral todas las partes del cuerpo para aportarles salud. Se da especial énfasis a la respiración larga y suave, para así relajar las actitudes y la mente de los yoguis.

 

Vinyasa y respiración

La relación entre la respiración y el movimiento permite la purificación interna, y la transpiración que tiene lugar durante esta práctica nos ayuda a liberarnos de las impurezas y alimenta Agni, el fuego digestivo. Este actúa no sólo en cómo procesamos los alimentos, sino también en cómo asimilamos las experiencias, emociones y sensaciones del día a día. Típicamente en el yoga vinyasa, las inhalaciones están vinculadas con los movimientos ascendientes y los movimientos que abren la parte delantera del cuerpo, favoreciendo de esta forma la ligereza. Las exhalaciones, por su parte, están vinculadas con los movimientos que comprimen el vientre, como en las flexiones hacia adelante o las torsiones, que nos ayudan a anclarnos y a encontrar una estabilidad por su energía descendiente.

Al poner tanto el foco en la respiración, se consigue una mayor concentración durante la práctica. De esta forma se gana en la toma de consciencia de las actitudes, emociones y experiencias que luego se pueden trasladar fuera del mat. Así, el Vinyasa es un arte de aproximarse a la vida. Te enseña sobre ti mismo en cada gesto, pudiendo aplicar estas habilidades y atención a todos los ritmos y secuencias de la vida: el autocuidado, las relaciones, el trabajo y la evolución personal.

Clases de Vinyasa

Una sesión normal está estructurada empezando de una forma suave. Se sostiene en el tiempo y progresivamente se dirige hacia un momento cumbre, dejando un espacio para completar, equilibrar e integrar todo lo trabajado. Cada fase tiene su lección a aprender, se afianza en el trabajo anterior y así cada practicante entiende dónde se encuentra. Aunque conviene recordar que Vinyasa no es sólo una secuencia de acciones: sino aquellas que despiertan la consciencia y sostienen la atención.

Así es cómo yo entiendo el Vinyasa y cómo lo ofrezco en mis clases. Es un proceso de toma de consciencia. Es un trabajo a través del cuerpo pero integral que nos lleva a poner atención en lo que sucede a nivel físico, mental y espiritual. Nos permite de forma progresiva ir creciendo personalmente, ganando en seguridad, en autoestima y en la manera en la que vives tu día a día.

En Sincronía hay diferentes profesores que impartimos esta variedad (Carola, Gala, Irina y yo). Y, en las enseñanzas de casi todos los profesores, sean del estilo que sean, habrá movimientos vinculados a la respiración, como el surya Namaskar. Aunque nuestras clases pueden parecer muy distintas, todas siguen el lema del creador del Vinyasa:“Enseña lo que hay dentro de ti, pero no como lo aplicas en ti, sino cómo se debe aplicar a los demás”

Desde que comencé en el Vinyasa me ha permitido descubrir más sobre mi mismo, encontrar un lugar donde mirarme desde la suavidad, conocerme mejor, abrirme a cambios en mi vida y sentirme en pleno contacto conmigo; y eso es lo que quiero creer que aporto a mis alumnos. Para mi el Vinyasa es enraizar en ti, en tu esencia más profunda, en la tradición del Yoga y sobre todo en consciencia.

» El éxito del yoga no radica en la capacidad de realizar posturas, sino en la forma en que cambia positivamente la forma en que vivimos nuestra vida y nuestras relaciones.”-TKV Desikachar-

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