Montse Jofresa

Después de 6 meses en un trabajo estresante, alguien le recomendó hacer un voluntariado en la India. El último día en Kundapura, Montse i otros compañeros del campo de trabajo decidieron levantarse a las 5:30h para probar de hacer yoga en un templo hindú. Las sensaciones que le quedaron en el cuerpo y sobre todo en la mente, las quería repetir.

Desde entonces, Montse no ha dejado de hacer yoga tanto en nuestra casa como en la India, donde trabajó durante dos años y medio en comercio internacional y desarrollo sostenible.

No fue hasta el año pasado que creyó interesante aprender a enseñar esta práctica ancestral. Su facilidad con el trato con la gente y las ganas de que todo el mundo se sienta mejor, le llevan a integrar dentro de Vinyasa, ejercicios de movilidad que en seguida mejoran el día a día de los practicantes. Además, la admiración que siente por la filosofía, la epistemología y el misticismo, tanto de la antigua India como de la antigua Persia, le llevan a transmitirlo en sus clases. Para ella, es importante que la gente sepa reconectar con su mundo interior.