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Metodología

El trabajo de Reorganización Neurofuncional nos conduce a encontrar y abrir nuevas vías neurológicas y/o a reorganizar las que están mal integradas o poco maduras. Los ejercicios recapitulan las fases del desarrollo natural del ser humano. Primero son los movimientos más primitivos (sin y con desplazamiento: volteo, rastreo, gateo, …), los cuales nos llevan hacia la posición horizontal de la postura erecta y a andar dominando el espacio con ritmo y equilibrio. Después vienen los ejercicios de las manos y los ojos, que también siguen su progresión evolutiva natural.

Trabajando la maduración del andar, neurológicamente se llega a hablar. Por lo tanto, lo último que trabajamos son las funciones reflejo-vegetativas orales (respiración, succión, masticación y deglución), que son la base sobre la que se desarrolla la expresión oral. Si todo el sistema va madurando adecuadamente, es cuando llegamos a dialogar, cuyo desarrollo va más allá de hablar.

La realización de todos estos ejercicios de manera repetida permite rehacer y consolidar las conexiones nerviosas de todo el proceso descrito. Además, mejora el desarrollo de la persona para que pueda comprender y expresar adecuadamente emociones y sentimientos, así como elaborar de forma coherente su pensamiento: pensar y también comprenderlo y expresarlo.

Los ejercicios se acompañan de poemas y/o canciones recitadas por el terapeuta. Con estos, se trabaja simultáneamente el ritmo, la audición, la imaginación y la sincronía en los movimientos, todas ellas funciones muy importantes para la evolución del sistema nervioso.

Los ejercicios son sencillos, que no fáciles de aplicar, pues han de ser lo más precisos posible para que la información que “enviamos” al sistema sea correcta.

Durante las sesiones existe un aspecto corporal y otro oral. No hay boca fuera del cuerpo, ni cuerpo sin boca. Normalmente, quien no habla bien tampoco camina bien (entendiendo el caminar como todo el proceso de movimiento corporal), o tiene alguna problemática en este ámbito. Trabajamos desde el cuerpo y la boca para obtener resultados en diferentes niveles, una suerte de asegurar los pilares de un edificio.

Los ejercicios se adaptan al momento evolutivo de cada persona, repitiéndoles varias veces y evitando el cansancio muscular. Cada ejercicio tiene su poema o canción que se adapta al movimiento que se está realizando.

Las duración de las sesiones es de 45 minutos aproximadamente y el mínimo recomendable son dos veces por semana, aunque la frecuencia varía según la gravedad del caso.