Más allá del cuerpo físico. Kosha, la envoltura del ser.

Twitter
Facebook
WhatsApp
Email

Kosha, la envoltura del ser

En la práctica de yoga, ya sea individual o en las clases grupales, se trabajan varios aspectos del ser humano, como resultado tarde o temprano nos cercioramos que dicha práctica va más allá del cuerpo físico. Lo trasciende, trabaja otros aspectos como la mente, la respiración, las emociones, etc. Según el yoga en nuestro ser interno existen varias capas, envolturas o cuerpos llamados kosha. Van desde lo más burdo y palpable hasta lo más sutil. Son las cinco envolturas del ser que presentamos a continuación:

  1. Annamaya kosha
  2. Pranamaya kosha
  3. Manomaya kosha
  4. Vijnanamaya kosha
  5. Anandamaya kosha

Kosha es una vaina, aquello que envuelve a la semilla, una envoltura, una capa o también se traduce en occidente como un cuerpo. Como si nuestro cuerpo o ser estuviera formado por varias capas una dentro de la otra. Maya se refiere a la forma que toma la materia. En cada una de estas capas o cuerpos el mundo material toma una forma o otra.

A su vez, dichas envolturas formaran tres cuerpos: el cuerpo denso o burdo, sthūlaśarīra; el cuerpo sutil, sūkṣmaśarīra y el cuerpo causal, kāraṇaśarīra.

Annamaya kosha

La primera capa o envoltura es el cuerpo físico.  Etimológicamente: anna es semilla, y annamaya se traduce como aquello formado de comida, o material. Esta envoltura material, constituye junto con prāṇamayakośa el cuerpo más denso: sthūlaśarīra. Incluye todo aquello palpable en nuestro interior: órganos, músculos, piel, huesos. Y también los procesos vitales que hacen posible que nuestro organismo este «vivo».

Habitamos un cuerpo formado por el alimento. Por lo tanto, este cuerpo que habitamos debe ser cuidado mediante hábitos saludables. Es nuestro transporte por el mundo.

La práctica de yoga se inicia movilizando, activando y restaurando esta primera capa física. Pese a ello, al trabajar nuestro cuerpo físico vamos inevitablemente a trabajar las demás capas. Debemos pensar que estas capas están unidas, somos un ser completo con todas ellas a la vez interactuando entre ellas constantemente. Pero es más sencillo empezar nuestro trabajo interno por las capas más palpables. No queramos empezar la casa por el tejado. Primero nuestro cuerpo físico. Cuidamos nuestra postura, nuestra alimentación, para poco a poco entrar en las diferentes capas, respiración, mente, emociones, intuición. Enlazándose en cada ásana, en cada momento. Más adelante añadieremos la respiración, la mente, las emociones, etc.

Para ello es necesario tomar el tiempo necesario para practicar desde el autoconocimiento, svadhyaya, tal como nos lo explica nuestro compañero y profesor Jonathan González, en su artículo «La lesión como maestro«.

Pranamaya kosha

La siguiente envoltura es la capa energética. Etimológicamente prana es la energía vital sutil, prāṇamayakośa la envoltura de respiraciones vitales.

Esta capa energética, aún forma parte de nuestro cuerpo más denso. Es decir, la podemos percibir y modificar con facilidad, ya sea a través de la práctica del pranayama, yoga o meditación entre otros. Forma una envoltura por dentro y por fuera de nuestra piel de unos 2/3 cm donde acumulamos nuestra energía vital. Esta se nutre de los chakras, vórtices de energía y a través de los nadis, canales energéticos, se distribuye a lo largo y ancho del cuerpo energético.

La percepción de esta capa no requiere grandes habilidades místicas, sino que cualquier practicante durante el silencio y observación puede sentir un hormigueo, un calor especial, una densidad en el aire que envuelve a su piel. En otras palabras, esta percepción se suele dar con el tiempo de práctica, así como las primeras veces que nos sentamos a meditar solo sentimos la incomodidad de la postura, lentamente podemos percibir el latido del corazón, el movimiento sutil de la respiración, incluso el breve movimiento de los huesos. Sucederá a medida que la observación se afina y la atención se vuelve más presente. Entonces sentimos esta capa por fuera y dentro de la piel, formando una envoltura a nuestro cuerpo físico, e incluso sentir como se dilata y contrae en una respiración consciente.

Manomaya kosha

El llamado cuerpo sutil, sūkṣmaśarīra, es más profundo, elevado y de difícil acceso, esta formado por dos capas relacionadas con la mente y sus procesos (manomayakośa y vijñānamayakośa). La primera capa es manomaya kosha. Mano o manas, se refiere a la mente, el pensamiento, el intelecto mental, también al sujeto que piensa y desea, que tiene capacidad de atención. Es la esencia (tattva) de la Mente, uno de los componentes del instrumento interno (antaḥkaraṇa); es el cuerpo de toma de decisiones.

Se trata de nuestra mente más racional, con sus pensamientos y procesos mentales. Pienso y por consecuencia existo. Con ello queremos distinguirla de la segunda capa más intuitiva. Esta actividad mental rige nuestro día a día, nuestro sueño y también nuestra práctica. Incluye los pensamientos expresados (el habla), los pensamientos no expresados, las emociones, los sueños y cualquier actividad de nuestra mente que genere acciones conscientes.

Las personas muy somáticas llevaremos parte de esta actividad mental, sobretodo la referente a nuestras emociones (expresadas o no) hacia el cuerpo físico. Consecuentemente aparecerán en nuestro cuerpo físico dolencias, tensiones, cambios posturales que conducen a lesión, etc.

Además nuestro patrones mentales, ya sean propios o impuestos por la cultura, familia, etc. modelarán tanto el cuerpo sutil como consecuentemente el cuerpo físico. Por ejemplo si aceptamos como patrón «nunca seré capaz», porque en algún momento alguien nos inculcó esa idea, aunque no seamos conscientes de ello, nuestro cuerpo se bloqueará literalmente delante de ciertas acciones, posturas o clases, ya que lo tenemos grabado en lo más profundo de la mente y es dicha mente la que modela el cuerpo mental bloqueando con ello el cuerpo físico. El resultado del bloqueo será que no podremos hacer dicha acción o postura y con ello justificaremos aún más el patrón, «claro es porque nunca seré capaz».

El yoga nos da este espacio de observación, atención y autoconocimiento que nos ayuda a descubrir nuestros patrones, miedos, tendencias y demás elementos sutiles. Para trascenderlos.

Vijñanamaya kosha

La siguiente capa, vijñānamayakośa, es la envoltura de discernimiento. Otra capa mental, esta vez formada por un conocimiento más sutil e intuitivo y menos por los procesos mentales. Vijña es conocimiento, discernimiento, comprensión, intelecto, dicho de otro modo conocimiento sagrado o intuitivo, pero aún forma parte de la mente y del mundo físico, es uno de los 5 agregados del ego y la tercera causa de sufrimiento.

Es la capa mental donde la información se integra como verdadera, fruto de la sabiduría interna y intuitiva y no de los estímulos externos como la capa anterior. Hay un conocimiento profundo real integrado en nosotros y conocimiento que va más allá de lo que perciben nuestros sentidos y que se materializa en esta capa mental.

Lo más importante que podemos comprender de esta capa es este empoderamiento interno. La sabiduría o el conocimiento es algo nuestro, no está impuesto desde fuera. Tu sabes, tu conoces. Hay algo en ti que sabe mejor que cualquier otro. El yoga nos da acceso a esta capa de intuición a esta sabiduría más allá del pensamiento ordinario y el conocimiento matemático.

Anandamaya kosha

Finalmente, la última capa o envoltura es ānandamayakośa, la envoltura espiritual o extática (del éxtasis), que a su vez forma el cuerpo causal u original, kāraṇaśarīra. Ananda significa felicidad y gozo absoluto.

Poco os puedo hablar de esta capa desde mi mente intelectual y racional. Más allá de la meditación, cuando nos fundimos en el objeto de observación y ya no somos cuerpo, ni mente, ni emociones, cuando trascendimos el cuerpo y se da la fusión. Entonces nos acercamos a este cuerpo causal. Es decir a nuestro verdadero ser.

Algunos autores interpretan esta capa como el alma. Aquello que observa que va más allá de nuestros cuerpos, que lo envuelve todo y es a la vez todo y nada. Pero a mi me gusta pensar en esta idea de Felicidad. Dicho de otro modo, la felicidad se alcanza cuando nos desidentificamos del resto de cuerpos o capas. Entonces, si yo no soy mis cuerpos, ¿quién soy yo?

Yo no soy el cuerpo burdo… yo no soy las cinco facultades de sensación, a saber, los sentidos del oído, el tacto, la vista, el gusto, y el olfato…; yo no soy las cinco facultades de acción… ; yo no soy los cinco soplos vitales, prana, etc., que desempeñan respectivamente las cinco funciones de inhalar, etc.; yo no soy siquiera la mente que piensa; yo no soy tampoco la nesciencia, que solo está dotada de las impresiones residuales de los objetos, y en la cual no hay ningún objeto ni ningún funcionamiento. Si yo no soy ninguno de estos, entonces ¿quién soy yo?

(Meditación del gran yogui Ramana Maharashi, podéis explorar más en el artículo del blog de filosofía Hijo de Vecino ¿quién soy yo? ).

¿Cómo reconocer, trabajar y sentir las diferentes capas?

El yoga nos ayuda a reconocer y trabajar estas cinco envolturas o estos cuerpos. Para ello, no practicamos solo con el cuerpo físico, sino que respiración y mente se alinean en cada ásana. En consecuencia, mediante la atención y observación presente, podremos reconocer y observar estos campos o capas más internos y sutiles. Cada postura o ásana es un espejo de lo interno, nos reflejamos y observamos.

Por ejemplo, en las posturas de equilibrio nos podemos ver en este espejo de nuestro ser. Más allá de ser un ejercicio mecánico de nuestra estructura corporal, estas nos muestran si estamos o no en equilibrio en este preciso momento. La palabra equilibrio implica a todos nuestros cuerpos o capas. En otras palabras no es la esterilla que patina, ni el tejido del pantalón, ni tampoco que el compañero se mueve demasiado. Es nuestra mente, nuestro poderoso ego, que actúa, juzgando, criticando, en constante movimiento de un pensamiento a otro. Como resultado, ese movimiento nos lleva a la inestabilidad mental, que se refleja en nuestro equilibrio físico.

Para ello puedes indigar en tu práctica:

  • ¿Eres capaz de cerrar los ojos y confiar en tu cuerpo?
  • ¿Hay firmeza y estabilidad en tus pies, en la base de tu cuerpo? ¿O es más bien rigidez y pesadez?
  • ¿Está tu mente centrada en este momento?
  • ¿Te abstraes demasiado de lo que te rodea y eres incapaz de estar presente? ¿O por el contrario no consigues la manera de que los estímulos externos no te influyan?
  • ¿Sientes tu cuerpo, tu respiración, el latido de tu corazón, el movimiento de tus intestinos? ¿O sólo sientes el cuerpo si hay dolor o intensidad?
  • ¿Te identificas con tu cuerpo físico? ¿Con tu musculatura? ¿Con tus dolencias, tensiones, enfermedades?
  • ¿En meditación o silencio, puedes observar tu mente? ¿Hay pensamientos? ¿Puedes encontrar un patrón en los pensamientos que aparecen, si los hay?
  • ¿O en la calma aparece el sueño y tu mente se duerme sin remedio?

En resumen

En resumen más allá del cuerpo físico existen envolturas que nos llevan a niveles más elevados de consciencia. algunas más burdas y otras más sutiles pero todas se trabajan durante la práctica de yoga.

Lo más importante o la clave para desidentificarnos del cuerpo físico y empezar a reconocer las distintas capas es la respiración. Respira para trascender el cuerpo físico. Respira para acceder a niveles más sutiles de consciencia. Respira porque el prana, la energía vital circulará por todos tus cuerpos nutriéndolos y revitalizándolos. Respira y siente. La respiración en uno de los bhavanas, soportes para la práctica que nos ayudan al centramiento, más importantes y usados en todo tipo de técnicas de meditación.

es_ESES

¿Necesitas ayuda?

Antes de escribirnos, puedes consultar nuestro apartado de Preguntas Frecuentes.

En agosto, el aula virtual funcionará en formato newsletter semanal

Si no la estás recibiendo automáticamente o quieres un video en concreto que no te ha llegado, ¡escríbenos y te daremos acceso directamente a él!