Ferran Calvó

No ser yo por exceso de celo. Mártir de un narcisismo oculto pero muy afilado que castra la tentativa de ser, lo que sea. Proyecto de yo sin yo. Vivir con humildad y amor verdaderos sobre las ruinas de un perpetuo post-ego dinamitado a capricho y por sistema. No ser tanto alguna cosa en concreto como el resultado provisional investido de y por ansiedades, reales y muy diversas, cortocircuitándose las unas con las otras. Quimérico inquilino de un raro hiato perdido entre intensidades múltiples con intenciones muy polarizadas. Zona cero de una catástrofe ególatra oculta por la nebulosa de sus  crónicas que lo hacen reconocible, como la cola de algunos cometas,  por la hermosa manifestación que emana de su propio desgaste y combustión deconstructivos, hermosa estela mortal de la vida palpitante de un sí mismo que se dice no mismo a sí mismo, alguien amable, cómplice y amigo ( y todo lo contrario también), con la violencia y crueldad necesarias para poder estar a la sideral altura de su despiadada manera de entender la bondad.

Un casi-yo generoso hasta la ingenuidad por ser siempre y sin límite ni control, tanto y tan excesivamente como lo es la desidia de su ser encantadamente pusilánime, lúcido y tan  peligroso para consigo mismo como lo es todo sociópata .

No ser tanto un yo como el desestructurado resultado de un insensato humor investido de ansiedades convulsas entre lo «on» y el «off» de su alma intermitente. Una escurridiza pastilla de jabón incluso para sí mismo, que decir para los que presumen conocerle y solo tienen una pompa de jabón que estalla en cuanto se aproximan demasiado.

 

Texto de: joseluiscañadasoler

Dibujo: Silvia Cosio