Rubén Campo

No te tomes nada demasiado en serio, ni siquiera a ti mismo.

 

Rubén llegó al mundo del yoga tras una llamada interior tras años de resistencia a escucharse a sí mismo. Creía tener una “naturaleza” depresiva y sufría unos fuertes dolores en una espalda contracturada por los sobreesfuerzos físicos del trabajo. Cuando por fin llegó el momento de probarlo, cayó enamorado de la práctica y de sus efectos en la mente y el cuerpo.  Le ayudó en su evolución personal, sobrepasar los momentos emocionalmente más complicados y se dio cuenta que con la práctica, la meditación y la lectura de textos sagrados, se volvía consciente de los procesos mentales automáticos y podía reconocer nuestra verdadera esencia.

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Tras 4 años de aprendizaje y siempre con la ilusión de formarse como profesor, tuvo una grave lesión del tendón de Aquiles, que le ayudó a tomar definitivamente la decisión de dar un paso adelante en el camino que ya había comenzado, con la misión de ayudar a otros a encontrarse mejor, tanto física como mental y anímicamente.

Como cualquier otro amante del yoga, sigue practicando y formándose con diferentes maestros y estilos de yoga, desde Kundalini a Asthanga, pasando por el Hatha y el Vinyasa, además de experimentar con otras disciplinas como el quiromasaje, el ayurveda, la marmaterapia y los cuencos tibetanos. Siempre orientado a disponer de más herramientas para acompañar a otros practicantes en su propio camino de autoconocimiento.

Tiene, en definitiva, la vocación de compartir la práctica intentando que cada clase sea un viaje a nuestra esencia verdadera a través de la respiración, la consciencia en las asanas y mucha presencia en el aquí y el ahora.