Késhava

“Sigue cantando el gozo de la Verdad en todas tus acciones, en cada mirada tuya, en cada palabra que hablas, en cada pensamiento que tengas. Mantente en el centro del bello silencio dentro de ti y actúa al ritmo de la devoción hacia el ser que habita siempre en tu corazón”

Swami Chinmayananda

 

Késhava se formó primero en Bellas artes y Diseño para la comunicación gráfica, buscando experimentar la vida desde un punto de vista más sensible y creativo; le atrajo especialmente la pintura y los medios visuales. Lamentablemente, pronto vio la limitación que los intereses económicos, vía marketing, suponían a su creatividad y mellaron el interés en su trabajo. Fue en ese momento cuando cambió de residencia a Barcelona con la finalidad de ampliar sus horizontes y conocimientos sobre el arte y la creatividad, e intentar recuperar la ilusión. Sin embargo, perduraba esa sensación de vacío y superficialidad, que solo desaparecía durante el proceso pictórico y creativo al que desde la infancia se ha dedicado.

De esta crisis profesional, y por extensión existencial, nació la búsqueda que le llevó al Yoga. Tocado desde el primer momento por esta práctica milenaria cambió, no sólo como vivía, sino también como percibía la propia vida. Fue llenando poco a poco y gota a gota, con su conocimiento y práctica, ese vacío existencial, alcanzando serenidad, amor, plenitud y ecuanimidad, aspectos en los que, por supuesto, sigue profundizando.

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El Yoga es para Késhava una maravillosa ciencia, filosofía y forma de vida, que nos ayuda a reencontrarnos con la esencia de nuestra dimensión humana y nuestra dimensión espiritual. Lo más preciado en su experiencia como profesor es poder compartir los conocimientos y ser un canal más de transmisión de esta ciencia milenaria, para que toda persona pueda beneficiarse de su inestimable legado de técnicas, enseñanzas, tradiciones y costumbres, que engloban su inconmensurable mundo de conocimientos.

“Gracias a mis queridos maestros Shri Maa Poornapragya Saraswati, Ananta Sri y Habib Ba, he aprendido a valorar de forma objetiva el gran tesoro que encierra en sí esta extraordinaria ciencia, a acercarme a este conocimiento con humildad y respeto y a transmitirlo con amor y responsabilidad. Espero poder compartir con vosotros muchas horas y días de aprendizaje, crecimiento y superación, desde nuestra dimensión más mundana hasta nuestra dimensión más elevada y espiritual. Hari om.”